jueves, 4 de enero de 2018

N. S.

Aprendí a amar este ritmo triste y desgarrador, me botaron hacía él de forma imperdonable. Sacudía mi cabeza para no pensar en la irremediable realidad, que brotaba de un suelo áspero.

Desde aquí de alguna u otra forma respiro tengo lo que tengo y pierdo lo innecesario; han sido tantas guerras que no recuerdo sus nombres pero no olvido los salvajes motivos, primitivos y deprimentes sucesos, me asombro de cuan hostil puede llegar a ser la simpática belleza de la nieve.



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