Aprendí a
amar este ritmo triste y desgarrador, me botaron
hacía él de forma imperdonable. Sacudía mi
cabeza para no pensar en la irremediable realidad, que brotaba
de un suelo áspero.
Desde aquí
de alguna u otra forma respiro tengo lo
que tengo y pierdo lo innecesario; han sido tantas guerras que no recuerdo sus nombres pero no olvido los salvajes motivos, primitivos y deprimentes sucesos, me asombro de cuan hostil puede llegar a ser la simpática belleza de la nieve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario