sábado, 25 de junio de 2016

E.A.S.

Cuando veo como las gotas de lluvia que vienen a acudir a mi llanto
como si fuese una especie de ritual para amansar y deformar mis lagrimas
cuando hay un poco de ti en lo que pienso,
parece haber un poco menos de mi, en lo que escribo.

voy corriendo casi a volando, flotando por el aire como una hoja sin alma
a resguardarme en el pasado que una vez tuve a tu lado
encontrando en el camino millones de momentos que fueron nuestros
de verdad nuestros!
y los acaricio y los tomo en mis manos y los hago dormir para que se recuperen del daño
y les doy de comer y los visto, les doy esperanza los hago reír nuevamente
los llevo al parque para que también recuerden aquella vez que solo deseaba verte
empiezo el día con ellos y me acuesto con ellos
rezo por ellos y les pongo una velita para que nunca me dejen...
es que tu no sabes, pero temo tanto olvidarlos.

Entonces llego al punto en el que ya no hallo una razón para lo que hago
creo que el principio fuiste tu y tu debes terminarlo
pero te fuiste sin son ni ton, te escapaste un primero de octubre
entonces puse a mi cuerpo en las manos de otro cuerpo para que se llevase también
tu última caricia, tu último beso, tú último aliento cerca a mi aliento, tu último te amo
aunque nadie ha vuelto a decirme "te amo"

Abandoné mi ser, tiré mis pasos, mi visión del futuro y su futuro
me fui siguiendo ecos, persiguiendo promesas que nunca me hicieron
me engañé a mi misma para obtener un poco de eso que fue una vez contigo
me llené del más lamentable orgullo, de la pena más vacía, de las ideas más pobres
y me dejé contagiar de esa gente, ese tipo de gente que tu y yo odiamos,
bueno "odiar" es una palabra muy grande, en exceso grande, pero no hay otra forma de explicarlo,
luego regresé a casa, o lo que quedaba de ella y me desplomé en el suelo
e intenté olvidar lo ocurrido, pero ya era demasiado tarde...

Ahora que las lagrimas acuden presurosas a mis mejillas
y que la lluvia cae con un sonidito de pueblo viejo sobre el tejado
ahora que escribo esto y pensando en las sandeces que he escrito
puedo ver lo mucho que te extraño... porque aunque no lo murmure, ni lo grite
es que tu no sabes... ¡cuánto te extraño!


P.D. Que tu nuevo país te arrope en las noches, como yo lo hacía.

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