Leyendo algunos artículos sobre la alegría, la felicidad y la independencia me he puesto a pensar en mi vida, las decisiones que he tomado y todo lo que ha sido en general. Podría decir miles de dificultades por las que he pasado pero en mi personalidad, en mi ser como persona, no suelo hablar de ese tipo de cosas, porque siento que al momento de hacerlo solo estoy retrocediendo en emociones que no hacen parte de mi presente, ni estarán en mi futuro, ya que como todos, o muchos, planeo un futuro diferente, mejor, no lleno de felicidad, porque tenemos que dejarnos claro que eso ya hace parte de nosotros y no exactamente desde que tener uso de conciencia, sino desde siempre. Es de humanos ser felices, en ello radica el éxito.
Se tiende a confundir mucho la alegría con la felicidad, y es cierto, la alegría es momentánea, en cambio la felicidad es eterna y solo depende de nosotros de cómo queramos ver la vida, ser a pesar de las dificultades y tristezas, felices, porque a este mundo no hemos venido a sufrir. Siempre digo que cada quien vive lo que cree que merece o necesita vivir, es cierto, ya que si tu no quieres algo, simplemente haces miles de cosas porque eso no suceda, digo también que la mitad del destino de las personas ya está escrito y el otro se escribe desde ese libre albedrío del que gozamos las personas. Para hacerme entender mejor, la vida nos pone las condiciones y nosotros escogemos.
La alegría tenemos que verla como tal, no des-valorarla, sino disfrutarla lo más que podamos sin pretender estar alegres siempre, disfrutar de esos momentos y no renegar de nuestra vida a penas encontramos una dificultad, no decir que jamás somos felices y que para nosotros no fue echa la felicidad, porque eso es mentira. La alegría son momentos que no debemos desperdiciar pensando en las situaciones tristes del pasado o los posibles problemas del futuro, no se trata de relajarse y no importarnos nada, se trata de encontrar un equilibrio en todas las cosas que hacen parte de nosotros, en todas las personas que nos rodean que son importantes pero no indispensables, ni reemplazables. Muchos escribimos cómo debemos ser las personas, yo lo hago, pero más allá de cómo ser, es optar por un estilo de vida mejor, mejor dentro de lo que consideramos es mejor para cada uno y para mí es mejor estar bien y feliz en todo el sentido de ambas palabras.
La felicidad y la independencia son importantes para el desarrollo personal, no podemos pretender ser felices si sentimos que la felicidad está en otros, comencemos por nosotros por mejorar lo que creemos que está mal, no está bien dar la vida por otros, cuando los otros no valoran nada de lo que hacemos, si tus amigos, si tu pareja, personas conocidas o tu familia no valora los pequeños detalles, no esperes que valoren lo grandes, porque son personas destructivas, personas que ven y agradecen por el momento cuando tú les brindas tu tiempo y tu espacio, pero cuando haces algo para ser feliz tú, entonces eres un egoísta. Es normal que las personas piensen de ese modo, pues en mis tiempos de ocio es en lo que más pienso: ¿Por qué actuamos cómo actuamos? Porqué no podemos decir las cosas de la mejor manera y generar un hábito de buena comunicación, pero es simple acción y reacción, si me golpeas yo te golpeo, si me ofendes yo te ofendo, así no sea justo en el mismo momento, pero todas aquellas rupturas son espacios que quedan en blanco que las personas no llenan con tiempos de felicidad sino cobrando todo lo que les hicieron, descargando tanta energía en lo destructivo no en productividad o felicidad... Y a veces, solo a veces, las personas necesitamos estallar, porque es natural equivocarse, reconocerlo y evitar que vuelva a ocurrir.

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