No sé si solo a mí me pase el problema con el trasporte... Me siento un tanto en el limbo, un tanto perdida de mí, un tanto sola, un tanto absurda e inexistente.
No me interesa criticar la calidad del trasporte en Bogotá y el resto de Colombia, no me interesa saber de donde provienen los conductores que quizás como muchos de nosotros, odien la idea de subirse a un bus, taxi, moto, trasmilenio, etc... Yo odio todo eso, pero no por eso me limito a dejarlo de hacer, tengo lugares los cuales visitar, personas las cuales ver y, que sin ellos, digamos que llegaría un poco "tardesito".
Hoy en uno de estos buses de Bogotá el cuál hizo el típico recorrido que suelo hacer muchas veces al año, creo que lo calificaría como el único por las miles de veces que lo he hecho. No tengo mucho qué visitar, no me gusta salir sola, no conozco tantos lugares como se creería de alguien que nació y radica aquí, me gustaría hacer algún tipo de "tour" para conocer mi ciudad, pero cada ves se presentan más cosas que no dejan que se realicen estos tipos de planes.
siento que el bus desnuda mi pensamiento respecto a muchas cosas, hoy sentí salirme por un momento de mi cuerpo, fuerza extraña que me arrebataba a ser la espectadora de este mundo, de las personas que iban conmigo y de las personas que estaban, como yo y como ellos, en otros buses, en taxis, en motos, en trasmilenio, etc. Me preguntaba si pensarían lo mismo, ¿Por qué me tocó esta vida y no una de la de ellos, sea cual sea, mala o buena, por qué...?
Era como observarlos y observarme a mí como un ser extraño el cual no conocía, como si mi cuerpo y mi alma por un segundo fuesen dos completamente incompatibles y desconocidos en mundos alternos que se conectan con la maravilla de la vida, pero mientras el uno está al tanto de lo que le sucede al otro, el otro parece un parásito sin fin fijo, que no pude ver más allá de lo que el vidrio del bus le permite ver; fue entonces cuando mi mente por si sola se dio cuanta de esta des-conexión y ella misma los volvió a unir. me salvé de suerte, pude haber muerto en la agonía de las preguntas sin respuestas.
No tenían que haber pancartas ni carteles diciéndome como son las cosas y como podrían llegar a ser dependiendo de las decisiones que tome en mi vida, no creo ser la única a la cual la asalten estas preguntas, pero cuando llegan, me siento sola, vacía y sin poder sobre mi misma sobre esta fuerza gravitatoria que me mantiene sobre estos escombros de polvo en lo que algún día, (tengo la esperanzan que esto suceda) se convierta en un valle verde y azul... Después de todo esto, no son tan malos los medios de transporte.
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