jueves, 19 de mayo de 2016

AYER

Antes de cualquier amanecer, siento un remolino en medio del vientre y en medio de la frente, como si los pensamientos quisieran salir de mi mente por mis ojos. Hay de vez en cuando algo que me dice que me quede y continue, hay de vez en cuando un silencio eterno, como si nada pasara... nada.

Nos recuerdo...

Ayer estaba sentada en medio de la sala de mi casa (es una forma de decir, no es mi casa, es de mi madre) frente al computador realizando un trabajo de química, estaba tan empeñada en terminarlo lo antes posible, que no me di cuenta que ya llevaba mas de dos hojas escritas en tan solo veinte minutos. Así pasaron los siguientes diez minutos, vi que mi primo se asomaba a la puerta con la cara mas pícara que le haya visto, como si estuviese a su espalda mi futuro (¡que idiota!) luego pasó lo inevitable, cruzó por esa puerta torpemente blanca por el oxido y la mugre, el hombre, él era El Hombre! Debo confesar que pasó por mi mente toda una vida a su lado, con cuatro hijos y siendo exitosos y felices, muy felices en una casa grande limpia y sin tantos objetos innecesarios.

Ayer él me dibujó en un papel mágico, con un lápiz mágico, lleno de luz, de un no sé qué tan esplendido, quedé en coma, por unos segundos, quedé en coma, en silencio, en paz, en descanso, en calma, llena de alegría y miedo, quedé como azul, como lila, como roja, como negra, como verde... quedé llena de sueños, solo con verle, solo con tocarme el rostro. Ayer él me cantó una canción de amor supe que era totalmente diferente, venía de otro planeta, probablemente de uno cuyo nombre empieza por E; en este momento no lo recuerdo y no entiendo porqué, si solo fue ayer cuando él me tocó el rostro.

Ayer le envié un poema, es de Gustavo Adolfo Bécquer, no me respondió, pero mi alma se emocionó tanto que solo me dejó en tierra, salió por los aires, creo que aun no baja, a veces me siento abandonada, pero recuerdo ese sentimiento de ayer y sé que mi alma se encuentra bien. Ayer me vi con  él nuevamente, después de tantas horas, tenía una sonrisa fresca y nerviosa pero decidida, el cabello largo y una guitarra que le ha quedado tan bien (a veces creo que son uno solo). Tomé un café, el me dibujó otra vez (creo que no me quiere olvidar), nos fuimos a otro lado, me besó y me dijo que sería para siempre (la verdad es que no le entendí nada hasta que me besó), bueno, lo demás es historia...

Ayer me enteré de mi embarazo, tengo 18 años no he terminado el colegio, tengo otros planes, pensé en abortar, pero él me dio seguridad, me dijo que nada nos  haría falta, en especial a nuestro hijo, ahora estoy completamente segura de tenerlo, en realidad no puedo creer lo buen Hombre que es él, lo amo con el alma que se fue a las nubes, lo amo con el intestino grueso y el delgado, lo amo con panza que va creciendo, lo amo con mis uñas mal pintadas y mi mal genio, lo amo con su locura y ese brillo en su mirada... es tan... ¿cómo decirlo? ¿increíble? sí, ¡increíble! Ayer tuve un reencuentro con mi pasado que no he podido dejar en el pasado, eso le molesta a él, lo entiendo, pero no  he podido dar por terminado lo que se supone que ya terminó, quisiera tener el carácter que tiene él. Mi pasado se ha enterado de mi embarazo y reclama con ser parte de mi presente, se lo he contado a él y le ha dolido mucho, en realidad no puedo imaginar cuanto... pero ya no me ama como antes.

Ayer él me pidió que me fuera, lloré, se me partió el corazón, la cabeza, las manos y el orgullo, solo necesitaba su perdón, lamento tanto haberle mentido de esta forma, él no se lo merece, nadie se lo merece, creo que lo mejor es irme, pero tengo miedo, lo amo, me dejé confundir por mi pasado, sé que quiero mi vida con él, quisiera que él lo supiera. Ayer, después de tantas cosas, nació nuestro hijo, estamos juntos, me siento feliz, aunque me molestaron esas madres embarazadas y con sus hijos a mi lado, pero eso ya pasó, él está aquí, lo podemos ver y es tan pequeño, tan frágil, tan inocente. Él no estuvo en el parto, estaba trabajando y no quiso salir de su trabajo porque dijo que él ya no podía hacer nada allí, creo que eso me dolió,me lastimó, pero no se lo dije, no quiero que piense que soy débil.

Desde ayer él está en casa, yo salí del hospital ayer, yo he hecho todo en casa, él me dijo que eran sus días de descanso, yo solo sonreí para evitar molestias, sé que aun le duele lo que le dije, lo que llegué a pensar. Un día, creo que fue ayer, antes del embarazo, estaba en una salida pedagógica del colegio y mi pasado quería verme, acepté porque mi corazón y mente ya le pertenecían a otra persona, no habría nada qué temer, pero me asusté al final y le dije a mi amor que estaba en otro lado con otras personas, me pidió que luego de eso fuera a su casa, intenté irme pero no pude, me asusté más, no tenía dinero y mi pasado no me quiso ayudar, también lo entiendo, estaba tan asustada... nunca llegué a su casa.Pero nunca pasó nada más con mi pasado.

Ayer discutimos, nos separamos, me fui a vivir sola con nuestro hijo, terminé el colegio, él me propuso matrimonio, le dije que sí, como dije antes, yo quiero una vida con él; viajamos, conocí unos familiares suyos, pero no fue tan bien como yo lo imaginé, creo que mi carácter es muy fuerte y me comporté mal. Volvimos, ayer empecé a trabajar, nuestra relación está empeorando, no dejo de mentir por estupideces, me siento sola, sola con mi hijo, como si esta relación solo fuera mía, él siente lo mismo, ha trabajado muy duro, continuamente sin descanso, sin importar el clima, el tiempo, todo por los tres; siento a veces que le molesta la presencia de mi hijo y la mía mucho más, me siento tan deprimida, quisiera que él fuera feliz, yo no soy buena esposa, no sé cocinar, no me gusta hacer aseo, no soy cien por ciento responsable, últimamente me molesto con facilidad... Solo quiero que me abrace, quiero que todo esté bien, necesito que me digan si en realidad estoy haciendo las cosas tan mal.

Ayer me fui, se les olvidó la existencia de mi hijo, tomé sus cosas y mis cosas y me fui, él se quedó, pero ayer me dijo que se va de viaje a otro país, él se está llevando mi alma, mis cuatro hijos, mi casa grande y simple, las risas y la felicidad, el éxito; él se está llevando un padre, un amor de la vida. Me dijo que él no se va, que yo lo abandoné, ya no sé ni qué pensar... Ayer me dijo que tenía los pasajes para mi hijo y para mí, estoy nerviosa, no sé lo que me depara, estoy indecisa, él se cansó y ya no viajo yo, viaja otra persona con nuestro hijo, yo viajo después, aproximadamente en un mes. Ayer mi hijo se viajó, fue muy duro... lo recuerdo esta noche, cada noche. Ayer le conté que no quiero una familia con él, que ya no lo amo, me siento traicionada, ofendida, tirada, abandonada, ya no quiero nada de él, nada con él, le conté que me acosté con cuatro personas, quería que me odiara y lo conseguí.

Desde ayer han pasado cinco meses, desde ayer han pasado tantas cosas, desde ayer mi hijo no está, desde ayer perdí al amor de mi vida, desde ayer me perdí, desde ayer intento regresar, desde ayer tomo malas decisiones, desde ayer no puedo dormir de solo pensar en cómo llegamos a este punto, desde ayer no dejo de pensar en el día en el que envié a mi hijo y se me agota la fuerza y la voluntad...

cada noche trae un recuerdo nuevo, quiero amarte como en un principio, quiero, quiero, quiero... No he hecho mucho, necesito volar, lo necesito!

viernes, 13 de mayo de 2016

COMO SER FELIZ

Se dice que la felicidad radica en la autonomía que vamos tomando sobre nuestra vida, en el carácter que le damos, en lo libres de pensamientos que nos volvemos, defiendo a capa y espada nuestros ideales,sabiendo convivir con el prójimo, pero como llegar a ese punto, es lo que noche a noche me pregunto, a veces duelen los parpados y se agota la energía del cuerpo, no logro llegar a un punto, a una razón que me haga saltar de la cama y gritar ¡está aquí! aun no hay un pensamiento positivo que me haga querer salir corriendo y compartir mi descubrimiento con el mundo, mientras tanto malgasto mis horas de sueño, pensando en la posibilidad de volver a recuperar todo lo que alguna vez perdí, mis amigos de infancia, algunos familiares, que eran muy cercanos y que el tiempo los ha alejado tanto que ya no sé si estén vivos o muertos, no es ser exagerada, la vida es así, siempre ha sido así de extrema. Intento recorrer calles antiguas en busca de algún objeto perdido que me ayude a recuperar mi visión  y misión en el mundo, mi oriente, mi norte, mi sur, mi occidente, toda una rosa de los vientos... camino siempre mirando a los lados pensando en que ya no hay muchos de los que prometieron acompañarme y luego me vuelvo hacía mi y sé que muchos de ellos se apartaron porque yo los aparté con mi carácter poco amable y mi sonrisa falsa, me duele en algunas oportunidades reconocer cuanto me equivoqué, cuan equivocada he estado, creyendo que recuperaría el amor hacía mi si otro pudieran ver mi interior, solo yo necesitaba verlo, fue triste, porque es un interior muy solo y lleno de traumas que algún día, superaré, no todos, necesitaré uno que otro para no perder la esencia de mi vida, eso que nos hacer decir a grito herido ¡así soy yo y de malas!

Se dice que la felicidad viene en envase pequeño, yo ya no sé reconocerlos ¿cuándo un envase es pequeño? Solo me ha quedado que las apariencias engañan, como la mía, una apariencia de rumbera, de rebelde sin causa, de guerrera y a veces de estúpida, de conocedora, de 'vintage' (tengo cierto odio y amor a esa palabra, creo que no es tanto a la palabra misma, sino a las personas que se etiquetan vintage), puedo decir a mi defensa que no porque me vista de cierto modo, pertenezco a cierta clase o tipo de gente, solo soy yo, es cliché eso, pero es la verdad, creo que soy la persona, a parte de unas pocas que he conocido en este trascurso de mis 20 años, con más autenticidad que he conocido, en parte me amo y eso me hace feliz, en parte me odio y eso me hace, infeliz, es la balanza de la vida, de la amarga y dulce vida... Se dice que la felicidad está en aprovechar cada instante con quienes amas, se dice que la felicidad está en ti, que no hay nadie que llegue a completarla, que para ser feliz tenemos que ser sinceros... Se dice tanto de la felicidad, lo cierto es que al final terminamos complaciendo a un montón de gente y creamos en nuestra mente que no es a ellos, que es a nosotros, que esa felicidad ajena, es directamente proporcional a la nuestra, una cosa es sentirse bien por la felicidad ajena, desear el bien, otra muy distinta es que esa felicidad se comparta en las mismas proporciones.

No dije nada respecto a cómo ser feliz, porque en realidad no lo sé, a veces pienso en solo morir, luego recuerdo que quiero ser eterna, mis sueños y a mi hijo y el existencialismo estúpido se me pasa, pero lo humano sigue allí, como hiena, porque saben qué, es de humanos sentir que ya valimos mierda.