Miraba hacia la ventana y contemplaba la brisa;
él siempre
había sabido cómo hacerla sufrir,
mientras se reía en silencio, porque su
espíritu le parecía ¡tan gracioso!
Estudiaba al borde de su cama las últimas páginas de su libro,
nadie lo
contemplaba, excepto ella, quien a través de la brisa,
le veía tristemente por
la ventana, entonces notó como el súbito frío se congelaba, mientras su amado
estudiaba.
